
La Universidad Mariana, en articulación con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), certificó a 26 participantes del Diplomado Memoria y Verdad, un proceso formativo de 120 horas que fortalece las capacidades para comprender el conflicto armado colombiano, reconocer las experiencias de las víctimas y promover la memoria histórica como una herramienta para la dignificación humana, la educación para la paz y la no repetición. La iniciativa fue liderada por la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales y la Unidad Académica de Extensión.
La formación se desarrolló en cuatro módulos que abordaron la memoria histórica y las comprensiones del conflicto armado; la justicia transicional y la construcción de paz; los enfoques diferenciales, con énfasis en etnia, curso de vida, discapacidad e interseccionalidad; y la educación para la paz mediante pedagogías de la memoria. Profesionales del CNMH orientaron las sesiones sincrónicas, complementadas con actividades autónomas y encuentros asincrónicos a través de una plataforma virtual, que permitieron articular los fundamentos conceptuales con herramientas metodológicas aplicables a los contextos educativos y comunitarios.
Más allá de la adquisición de conocimientos, el diplomado representa una apuesta por incorporar la memoria histórica en los procesos de formación, reflexión e investigación universitaria. En un territorio como Nariño, cuyas comunidades han experimentado los impactos del conflicto armado, generar espacios para comprender el pasado, escuchar las voces de las víctimas y reconocer las afectaciones individuales y colectivas constituye una contribución a la construcción de una sociedad más consciente, solidaria y comprometida con la paz.








Al respecto, la magíster Elizabeth Zamora, directora de Posgrados de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, destacó la importancia de establecer alianzas con instituciones que trabajan por la transformación social de las regiones y de mantener viva la memoria de las víctimas. Explicó que el proceso comenzó con la participación de profesores y estudiantes, con la perspectiva de ampliar su alcance y avanzar hacia una propuesta transversal de formación humanística que pueda vincularse a los programas de pregrado y posgrado de la Universidad.
“Somos una zona en la que el conflicto nos ha marcado mucho y es necesario mantener los procesos de memoria”, afirmó la directora, al referirse a la importancia de dar continuidad a estas iniciativas y propiciar que sus aprendizajes trasciendan los espacios de formación.
Esta experiencia se articula con el compromiso de la Universidad Mariana con la formación integral y el desarrollo humano, desde una perspectiva humanista, cristiana y franciscana que reconoce la dignidad de cada persona, promueve la solidaridad y convoca a la responsabilidad frente a las realidades sociales. En este horizonte, educar para la paz implica también comprender las heridas del pasado, reconocer a quienes las han vivido y fortalecer las capacidades para construir relaciones fundamentadas en el respeto, la justicia y la reconciliación.
Con la certificación de los 26 participantes, la Universidad Mariana avanza en la formación de actores educativos capaces de llevar la memoria histórica a las aulas, los escenarios de investigación y los espacios de interacción comunitaria. El desafío ahora es multiplicar estos aprendizajes y contribuir a que la verdad, la dignificación de las víctimas y el compromiso con la no repetición se conviertan en referentes permanentes de la formación universitaria y de la construcción de paz en el territorio.
