
La Universidad Mariana, en articulación con la Mesa de Concertación Regional de Pueblos Indígenas de Nariño, dio apertura a la primera Tulpa de diálogo de saberes entre pueblos indígenas y profesores de la Facultad de Educación y del Programa de Comunicación Social, como parte del proceso de revitalización de la Cátedra de Interculturalidad desde escenarios vivos y situados en territorios indígenas.
Este espacio académico-comunitario busca dotar de vitalidad a la cátedra mediante experiencias de inmersión colectiva que permitan deconstruir las formas monoculturales y exclusivamente científicas de comprensión de la realidad plural existente en el departamento de Nariño, reconociendo la coexistencia de múltiples mundos y sistemas de conocimiento.
En el marco del círculo de la palabra, sustentado en la existencia significativa de los saberes indígenas, se identificaron aspectos nucleares para la fundamentación de la cátedra. Entre ellos, la necesidad de decolonizar las formas de producción del conocimiento mediante la revitalización de saberes, cosmovisiones, sentipensares y sonoridades propias de los territorios; reactivar la memoria cultural y la relación con la naturaleza como matriz de vida; aperturar espacios vivos de aprendizaje colectivo que reconozcan a sabios y mayores como educadores; y promover el sentipensar como energía vital para rehabitar la tierra y fortalecer la acción transformadora.
Desde esta perspectiva, la Cátedra se proyecta como un tejido pedagógico y ético-político orientado a revitalizar otras formas de comprender y habitar el mundo, reconociendo los sistemas de saber-vivir de los pueblos indígenas como alternativas frente a dinámicas contemporáneas de mercantilización y fragmentación de la vida.






El proceso abre así un círculo permanente de palabra viva y situada para la deliberación colectiva entre comunidades indígenas, estudiantes universitarios, docentes, sabios y pensadores comprometidos con nuevas formas de habitar la Maloca de la vida, entendida como la gran casa común de la humanidad.
En palabras del Taita Edwin Chaves Rivera, del Pueblo Quillacinga del Peñol, este caminar conjunto representa “una sintonía energética entre las cosmovisiones indígenas y la sabiduría de la naturaleza, como apertura colectiva, sabia y consciente con la vida”.
