FAMILIA UNIVERSITARIA MARIANA CELEBRÓ LA FIESTA DE LA BEATA MADRE MARÍA CARIDAD

La Familia Universitaria Mariana recordó a la Beata Madre María Caridad Brader Zanher, fundadora de la Congregación de Hermanas Franciscanas de María Inmaculada y en su memoria celebró una eucaristía para agradecer por su vida y obra, enfocada siempre en los más necesitados.

Con esta celebración se conmemora la pascua eterna de la Madre Caridad quien es recordada con amor, por infinidad de dones profesados durante su vida, los que han significado un ejemplo para las nuevas generaciones enmarcadas en el amor de Dios y el evangelio.

En la celebración presidida por la Pastoral Universitaria, se reflexionó sobre una célebre frase proferida por la Madre Caridad, donde resalta: “la voluntad de Dios eucaristía, son mi cielo aquí en la tierra” pues para ella, el Santísimo Sacramento de la Eucaristía siempre fue el centro de su vida, que la inspiró a buscar, descubrir y cumplir la voluntad de Dios en todos los acontecimientos de la vida, especialmente en las decisiones que tenía que tomar desde que conformó la comunidad franciscana; esta frase redunda y enfoca en el amor y la entrega para hacer todo por amor a Dios y como él lo quiere, cumpliendo su voluntad aquí en la tierra, según explica el equipo de la Pastoral Universitaria.

La Madre Caridad Brader es recordada por promover la práctica de valores como: fraternidad, solidaridad, trabajo, liderazgo y entrega generosa según el espíritu de San Francisco; se recordó además su vida y su obra como misionera y educadora de la fe y del amor, destacando que su ejemplo es un fiel experimento para sentirse auténticamente pobre, de colocarse al nivel de la gente que ella en su infinita bondad atendió, cuidó, ayudó, instruyó y evangelizó.

La Madre Caridad vivió su pascua eterna el 27 de febrero de 1943 y fue beatificada por el Papa Juan Pablo II el 23 de marzo de 2003, su tumba está ubicada en el Santuario Eucarístico de Maridiaz, Pasto – Nariño.

Durante la Eucaristía un grupo de seis laicos, de la fraternidad Santa María de los Ángeles, de la Asociación de Laicos Misioneros Franciscanos de María Inmaculada - MIFRAMI, renovaron su consagración como discípulos misioneros de Jesús, reafirmando su compromiso con el evangelio, su amor por el prójimo y su vocación de servicio social.