CON MÚLTIPLES MANIFESTACIONES DE CARIÑO SE DIO LA BIENVENIDA A LA HERMANA GLORIA CECILIA NARVÁEZ

La Comunidad Universitaria Mariana y Franciscana dio la bienvenida a la Hermana Gloria Cecilia Narváez Argoti, f.m.i., quien arribó a la ciudad de Pasto, el 22 de noviembre de 2021, luego de permanecer secuestrada en Mali, África, por más de 4 años y 8 meses, cuando cumplía una misión con las comunidades menos favorecidas de esa región.

A su arribo al aeropuerto Antonio Nariño, de Chachagüí, la religiosa saludó a todas las personas que esperaban su llegada y agradeció por las oraciones constantes en búsqueda de su liberación, continuó con un recorrido en caravana hasta la ciudad de Pasto, donde participó en un momento de oración, en el Santuario Eucarístico Maridíaz.

En su intervención saludó de manera especial a los jóvenes, “son valiosos, valientes, dinámicos, entregados por los hermanos más necesitados, confiamos en ellos para actuar al llamado que el mundo entero hace, son los líderes portadores de esperanza, solidaridad y fraternidad universal” y los invitó a “seguir cultivando la fe, a pesar de las dificultades, porque Dios siempre está ahí”.

Seguidamente se celebró la Santa Eucaristía de Acción de Gracias, en la Catedral de Pasto, donde la Hermana Carmen Isabel Valencia Cabrera, Superiora de la Provincia Nuestra Señora de la Merced pidió que “con un corazón inmensamente agradecido alabemos y bendigamos a nuestro Padre por su obra en la vida de nuestra querida Hermana Gloria Cecilia, quien a pesar de haber pasado la prueba del cautiverio se ha sentido libre en el espíritu, para proclamar que ni la tribulación, ni la angustia, ni el peligro, la pudieron separar del amor de Cristo. Su cautiverio ha sido una dura prueba pero también ha sido un tiempo de gracia y de bendición para todos en el que Dios nos ha hablado y ha fortalecido nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro sentido de ser misioneros” dijo.

Monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, Obispo de la Diócesis de Pasto saludó, “en nombre de toda la comunidad diocesana, a la Hermana Gloria Cecilia, quien después de tantos años de espera cristiana está entre nosotros, para disfrutar y agradecer como hermanos y hermanas en la fe; bienvenida a esta iglesia que camina con los sufrimientos y las alegrías de cada uno de sus hijos; bienvenida a su tierra que la abraza, la acoge y le ayudará a restablecerse en todos los sentidos junto a su familia biológica, religiosa y diocesana, la Virgen María la lleve siempre en su regazo maternal, la acompañe en este reencuentro y la anime en el camino que queda todavía por recorrer” puntualizó.

Recordó que “esta región la acompañó espiritualmente durante su secuestro por medio de la oración permanente, personal y comunitaria, como hijos e hijas del pueblo de Dios, cuyo reinado dura por siempre”.

“Sus palabras apacibles, pero profundas nos dan la lección de que aún en los valles más tenebrosos o en los desiertos más inhóspitos será la confianza en Dios, de poner todo en sus manos, de que él tiene siempre la última palabra, lo que nos ayudará a sobrellevar y a salir de las adversidades más duras” recalcó.

La Hermana Gloria Cecilia Narváez Argoti relató que durante su cautiverio le daba gracias a Dios por todo lo que le permitía vivir en ese momento; recordó a San Francisco de Asís cuando decía “si te azotan tenlo por gracia, no quieras que sea de otra manera, sino lo que Dios te pide en ese momento; a la Madre Caridad quien llamaba a “callar, para que Dios nos defienda” y a su madre que siempre le inculcó la serenidad, la paciencia y la humildad. “Dios me fortaleció y estoy muy agradecida con Él que me ha dado esta oportunidad de vida y la paz que nos da a todos sus hijos” dijo.

Invitó “a todos los bautizados, como consagrados y misioneros, a dar la vida por los otros, a entregarse, a formar esa fraternidad universal de paz, de solidaridad, de cercanía a los pobres, a los que nos necesitan, de ir más allá de las fronteras, de sembrar flores en ese desierto árido, de abrir caminos que ya se han cerrado, y de ser mensajeros de fraternidad”.

Asimismo, asistió a una rueda de prensa en el auditorio San José de la Universidad Mariana, donde respondió a los diferentes interrogantes formulados por los periodistas de la región y recordó los momentos de su cautiverio, dejando el mensaje de que Dios siempre está ahí, con sus fieles, a pesar de las circunstancias.

Finalmente, agradeció al Papa Francisco, a los Obispos, a las Religiosas Franciscanas de María Inmaculada, de manera especial a la Hermana Nilka Cerezo, Superiora General de la congregación, a la Hermana Carmen Isabel Valencia, Superiora de la Provincia Nuestra Señora de la Merced, a la Hermana Aylem Yela Romo, rectora de la Universidad Mariana, a las Hermanas de la Fraternidad de la Flüe, a las Hermanas del Gobierno Provincial, a las Hermanas Consejeras de la Provincia Inmaculado Corazón de María de Panamá, Hermanas de Nuestra Señora de los Ángeles de Ecuador, a la madre Nohemí Quesada, a las novicias, al gaula de la Policía, estudiantes, familia, hermanos, amigos, entre otros.